Fecha:
Idioma:Castellano
 
 
 
 Akwaba

 

AKWABA y los niños que viven en la calle
- Costa de Marfil -
1. Historia.

Antes de abrir nuestro propio Centro para los niños de la calle de Abidjan (Costa de Marfil), los Hermanos de La Salle habíamos colaborado durante más de un año con diversas asociaciones dedicadas a la infancia con dificultades: Bureau International Catholique de l'Enfance (BICE), Médicins du Monde en el barrio de Trechville, Don Bosco en Koumassi, Amiguiens en Yopougon, Save the Children... Todas ellas son miembros del Foro de Asociaciones de Ayuda a la Infancia en Dificultad.


2. Contexto geográfico.

El Hogar Akwaba se encuentra en el barrio Abobó, al noroeste de la capital económica de Costa de Marfil. Este barrio, así como los de Adjamé y Yopougon, son barrios populares de mucha densidad demográfica. Abobó es un barrio pobre, musulmán y simpatizante de la actual oposición política. La parálisis administrativa y económica es casi total. Un ejemplo bastará para mostrar esta realidad. La calle lateral norte del Hogar está desapareciendo a causas de las lluvias. Las aguas torrenciales que bajan por ella durante los días de tormenta se están llevando la tierra. Hasta tal punto que un vecino construyó un puente de hormigón hace tres años para poder pasar de un lado a otro. Hubo un pequeño conflicto porque luego exigía dinero a todos los peatones que querían cruzar la calle. La profundidad del barranco es ya de unos cinco metros. Para proteger las entradas de sus casas algunos vecinos han ido acumulando sacos terreros sostenidos con piquetes de madera. Cuando ya se veía lo que podía pasar, los Hermanos fueron a la alcaldía del barrio para exponer el problema y pedir que buscaran alguna solución. Tuvieron que ir varias veces. Siempre les aseguraban de que se iban a ocupar de arreglar la calle, pero los años siguen pasando y el foso se hace cada vez más profundo y ancho. La tapia norte del Hogar amenaza con caerse.

La construcción del Hogar está concebida como un poblado. En el centro se encuentra el apatán. Es una estructura circular cuya media pared hace al mismo tiempo de banco para los niños. El apatán está cubierto. Es el lugar de los encuentros y de la reunión diaria, de algunas actividades (canto, distribución de actividades, acogida de las personas que visitan el Hogar, etc.). En torno al apatán están las casas que acogen a los niños. En cada casa hay dos salas dormitorio. Cada sala acoge a cuatro niños. En este mismo espacio están la cocina, el comedor y las duchas. El conjunto de estos edificios constituye el núcleo de lo que llamamos "vida familiar".

En el lado sur están los edificios de los distintos servicios: la escuela de base (cuatro clases), la dirección, la sala de reunión de los educadores, la enfermería, el despacho de las entrevistas, la secretaría, la sala de televisión, la biblioteca y el campo de fútbol cementado.

Y en el norte del terreno se encuentra el edificio de la comunidad de los Hermanos.


3. Objetivos.

Reintegrar a los niños en sus familias.
El Hogar no es un objetivo en sí mismo. Es un lugar de acogida mientras se prepara al niño para que vuelvan a vivir juntos, en familia. Esto lleva tiempo porque al principio los niños no quieren regresar con sus familias y mienten sobre su lugar de procedencia. Con mucha paciencia y con una serie de entrevistas bien preparadas se va descubriendo de dónde vienen, quiénes son sus padres y por qué llevan varios meses o varios años viviendo en la calle. Siempre hay un conflicto en el origen de sus historias: maltratos físicos, una segunda esposa que no acepta al hijo que su marido tuvo en su primer matrimonio, la muerte prematura de la madre que se atribuye al niño al que se empieza a considerar como un brujo peligroso del que hay que alejarse... Intentar recomponer los lazos familiares es la tarea del equipo de educadores. Cuando después de un máximo de tres o cuatros años no se consigue, se envía al niño (ya preadolescente) a otro centro de acogida o se le coloca como aprendiz en un taller para que aprenda un oficio y pueda ganarse la vida.

Darles cobijo creando un ambiente familiar y funcionando de manera organizada.
Si el niño se encuentra a gusto en el Hogar, hay más posibilidades de que no se fugue. Crear un ambiente familiar y con actividades organizadas es el camino para reaprender a vivir en grupo, recuperar la confianza en el otro, sentirse útil y apreciado.

Alimentarlos correctamente.
Cuando llegan al Hogar pasan una semana “a su aire”. Se les deja que coman y duerman cuanto quieran. Comer algo caliente, bien preparado, y dormir sin miedo a la policía o a los delincuentes callejeros es el primer paso para echar raíces en el Hogar.

Mejorar su salud.
Al día siguiente de su llegada al Hogar, el médico del dispensario de la Hermanas de los Ángeles Custodios les hace un reconocimiento completo. Algunos llegan con heridas abiertas en las piernas. Otros con problemas digestivos o infecciones cutáneas. Este año hay uno hay que llegó enfermo de sida.

Reintegrarlos en el circuito escolar.
La escuela de base del Hogar tiene tres clases de Primaria abiertas a los niños y niñas del barrio. De esta manera los niños de la calle y los del barrio se mezclan y trabajan juntos. La cuarta clase es la que acoge a los nuevos que van llegando. Se les acoge con paciencia y se va comprobando en qué nivel se encuentran

4. Las salidas nocturnas.

Los niños de la calle no vienen al Hogar Akwaba por sí mismos, hay que ir a buscarlos. Esta actividad se hace por la noche, dos viernes cada mes. En estas expediciones participan adultos y niños del Hogar: un Hermano, un animador permanente y dos o tres niños del Hogar. La furgoneta suele salir con unas cinco personas y regresa con nueve o diez. Hay calles de Abidjan que durante el día no destacan en nada. La circulación y las actividades son normales. Sin embargo, por la noche el panorama cambia por completo: música a pleno volúmen, luces de todos los colores, restaurantes y salas de baile rebosantes de gente, hombres y mujeres riendo o gritando, vendedores ambulantes... y niños anónimos en los lugares estratégicos buscando ocasiones para comer algo o ganar algún dinero. Es el caso de la calle Princesa, una de las más famosas.

Al llegar a la calle Princesa, los dos o tres niños del Hogar se deslizan hacia los lugares que ya conocen. Encuentran a "algunos de los suyos" y entablan conversación. Los atraen hacia lafurgoneta para hablar con el animador. Y allí, en plena calle llena de ruidos, se establece el primer contacto, la primera entrevista. Cuando ya hay varios candidatos que aceptan ir al Hogar se visita otra calle, otros lugares. La furgoneta regresa al Hogar envuelta en los olores de los nuevos pasajeros.

Al llegar al Centro la primera actividad es la ducha. Se les entrega ropa nueva y limpia y se les va conduciendo a su nuevo alojamiento. Durante el día se les lleva al dispensario para una revisión completa.

5. Funcionamiento económico.
El Hogar Akwaba es una obra gratuita. Las familias de los niños no pagan nada. El Estado marfileño tampoco. Y no hay fuentes de ingresos propios. La dependencia del exterior es total. PROYDE ha ido sosteniendo esta obra desde su nacimiento. La Providencia nos ha puesto también en contacto con Elkarbanatuz.

Los gastos principales son la alimentación de la cincuentena de niños acogidos, los salarios del personal, el mantenimiento de los dos vehículos, las reparaciones de los edificios e instalaciones, la electricidad, el agua, el teléfono, medicamentos…

Hermano José Manuel Sauras

 

 
 
     
 
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